Sesión 9: «¿A qué huele?
La novena sesión se realizó en 25/05/26 y se centró en la estimulación del sentido del olfato, con el objetivo de favorecer la evocación sensorial, la respuesta emocional y la interacción mediante estímulos olfativos significativos. Para ello, se utilizaron diferentes objetos y, principalmente, alimentos con olores reconocibles y cotidianos, como ajo, cebolla, pimientos, mandarina, plátano y piña. También se incorporaron algunos elementos con olores más lúdicos, como gomitas aromáticas, así como objetos y productos de uso habitual, entre ellos aceites aromáticos, productos de limpieza y plantas como manzanilla, menta y perejil. Estos materiales se presentaron en pequeñas botellas de agua adaptadas para contener los alimentos y facilitar su manipulación, acompañándose además de tarjetas visuales de apoyo para favorecer la asociación entre el olor y el objeto correspondiente.
La sesión se realizó según la temporalización prevista y contó con una asistencia adecuada. La actividad se dividió en dos partes: una primera parte más segura y familiar, basada en refranes y música conocida, con el fin de favorecer la participación inicial y generar un clima de confianza; y una segunda parte más específica, centrada en la estimulación olfativa. Esta organización permitió introducir progresivamente una propuesta más concreta, teniendo en cuenta que el olfato puede generar respuestas muy personales y distintas en cada residente. Los materiales fueron adecuados y se utilizaron siempre con apoyo individualizado, adaptando las consignas al nivel de deterioro cognitivo de cada participante.
El clima general de la sesión fue favorable, sin embargo se observaron algunas señales de rechazo. Si bien la mayoría conectó con la estimulación del olfato, sobre todo en aquellos residentes que tenían una demencia más elevada, algunos otros se saturaron rápidamente de los olores y no se usó todo el material preparado. Se seleccionó los mas fáciles de identificar como la mandarina o la menta y se mantuvieron los aceites aromáticos, sobre todo en el cierre de la intervención para dar relajación y tranquilidad. Algunos estímulos favorecieron la reminiscencia y evocaron pequeños recuerdos, comentarios o gestos de reconocimiento, mientras que otros generaron una respuesta más discreta o simplemente exploratoria. Esta sesión permitió evidenciar que el olfato puede ser un canal significativo para trabajar la memoria sensorial y emocional, especialmente por su vínculo con experiencias cotidianas, alimentos, espacios familiares y rutinas de vida. Sin embargo, también mostró la importancia de reconocer las preferencias individuales, ya que cada residente conecta de manera diferente con los estímulos según su historia, su estado emocional y sus capacidades preservadas.


Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.