Intervención psicopedagógica para la estimulación cognitiva en residentes con demencia severa: Primeros pasos

Antes de iniciar la primera fase del plan de intervención, sentí que era necesario darme un tiempo para estar más presente en la planta 3. Entendí que la intervención no empieza cuando aplico las actividades, sino mucho antes, en ese proceso de acercamiento al contexto, a los residentes y al equipo. Durante estos días, me he enfocado en reconocer los espacios disponibles, identificar cuáles pueden ser más adecuados para trabajar y observar qué condiciones reales existen en cuanto a infraestructura. También he revisado si hay materiales del propio centro que se puedan reutilizar, adaptándolos a lo que quiero proponer.

Otro aspecto que he considerado muy importante ha sido observar a los residentes en distintos momentos del día, para entender mejor cuándo están más predispuestos, más tranquilos o más disponibles para participar. Esto me ayuda a ajustar la intervención a sus ritmos y no al revés. Además, he buscado informarme sobre cada residente con el que voy a trabajar, preguntando al personal auxiliar si hay algo que deba tener en cuenta: necesidades específicas, formas de comunicación, apoyos adicionales o cualquier detalle que pueda facilitar la intervención. También he ido generando un primer acercamiento tanto con los residentes como con los auxiliares de la planta. Con los residentes, mi intención ha sido que se vayan familiarizando con mi presencia poco a poco, sin imponer nada, simplemente estando, observando y acompañando. Con el equipo, he intentado construir una relación de confianza que también sostenga el trabajo que vendrá después.

Siento que este proceso previo ha sido clave para aclimatarme al espacio y, al mismo tiempo, permitir que los residentes se vayan aclimatando a mí, de manera que la intervención no irrumpa, sino que se construya sobre un vínculo mínimo, un reconocimiento y un entorno que empiece a sentirse seguro y significativo.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta